Diana Díaz: El cine documental es un medio poderoso que tiene la capacidad de dar luz a historias que muchas personas desconocen.

Tuvimos la gran oportunidad de interactuar con Diana Díaz. Quizás aún no la conocen o no les suena su nombre, pero más abajo sabrán lo valioso que es su trabajo. Estamos muy felices de darle un espacio a realizadoras latinoamericanas. No solo por su obra audiovisual, sino por tu intenso trabajo en materia de derechos humanos.

Damos gracias a Beatriz Heredia (una de nuestras maravillosas productoras ♥) por ayudarnos a descubrir/conocerla a ella y su obra.

Diana Díaz es de territorio colombiano. Es periodista de profesión y posee estudios en protección de refugiados y migración. Dirigió el documental Con Amor desde Centro América (más adelante sabrán de que trata) y actualmente es oficial de comunicaciones en ACNUR (Alto Comisionado de Naciones Unidas para lxs Refugiadxs) en donde lleva más de ocho años trabajando en operaciones de la institución en países como Colombia, Liberia, Etiopía y Centroamérica.

Se declara amante del lenguaje audiovisual y agradecida de que su trabajo le ha permitido estar en contacto con amplios grupos multiculturales en donde ha aprendido mucho sobre el desplazamiento forzado, protección, sobre refugiados y desplazados; sino que además ha tenido la gran oportunidad de trabajar con mentoras, mentores y equipos que le han permitido explorar diferentes herramientas y roles en la creación de historias o audiovisuales.

Sabemos que trabajas para el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para lxs Refugiadxs (ACNUR)  ¿cómo nace el interés de trabajar en esa organización?

Desde que estaba en la secundaria empecé a conocer el trabajo de la Organización de Naciones Unidas, pero no en ese momento no sabía bien como operaba y para qué área podría unirme específicamente. Siempre he tenido una sensibilidad especial para trabajar con comunidades, y en pro del mejoramiento de la calidad de vida de todas las personas, incluso antes de conocer ACNUR. Cuando naces en un país como Colombia y tienes esta afinidad por el trabajo con la gente, el interés surge naturalmente – y el mío era precisamente conocer y contar la realidad de los millones de personas afectadas por el conflicto armado interno, entre ellas todas las personas desplazadas en el país. Siendo estudiante de periodismo empecé a aprender más de cerca sobre cómo usar la comunicación para trabajar apoyando a comunidades que lo necesitaban gracias a una maestra experta en el tema, y de ahí las piezas empezaron a encajar. Empecé haciendo pasantías con OCHA, y finalmente con ACNUR en donde me quedé y sigo desde ese entonces.

Dirigiste el documental “Con amor desde Centroamérica” cuéntanos un poco de qué trata.

Con amor desde Centroamérica es un proyecto que trabajé con varias personas refugiadas y un gran equipo de colegas en toda la región. Es una serie de 8 cartas escritas por personas que han sido desplazadas en Centroamérica por la brutal violencia y la persecución. A través del documental, y buscando tener una producción audiovisual diferente a la narración institucional, desde ACNUR buscamos darle un giro a la narrativa para que fueran las mismas personas las narren las situaciones que les han obligado a huir.

Desde el trabajo que hacemos en la región, y en general en todos los países en donde ACNUR tiene presencia, oímos historias desgarradoras a diario. En Centroamérica, particularmente en lo que conocemos como el Norte de Centroamérica, escuchamos cómo las personas viven con miedo la mayor parte de sus vidas, como los niños, niñas y jóvenes crecen en un contexto en el que son forzados a decidir entre unirse a una mara o pandilla, o morir.

Escuchamos constantemente cómo las mujeres, las niñas y las personas LGBTQIA son víctimas asesinatos, privaciones a su libertad, violencia de género, incluyendo violencia sexual y otras afectaciones a sus derechos, por el simple hecho de existir o por no cumplir con las condiciones de estas pandillas o grupos criminales. Conocemos también de las historias de nicaragüenses que huyen de la persecución para salvar sus vidas.

La resiliencia y la valentía que tienen estas personas. Cómo se levantan cada día a pesar de todo lo que han pasado, decididos a rehacer sus vidas es inspiradora.

¿Por qué decides narrar estas historias a través de cartas?

Todas las personas que participaron en el documental tienen historias muy fuertes, y reflejan realidades que desafortunadamente viven muchos en estos países. Son situaciones que se repiten a diario, y que en este momento hay alguien sufriendo unos niveles de violencia que son aterradores. Y lo más grave de todo es que son historias que muchas veces pasan desapercibidas. Nadie las conoce de verdad, y en parte esto se debe a que el peligro que viven estas personas muchas veces les persigue y contar sus historias, mostrar sus caras, narrando lo que les pasó, aumenta el peligro en el que están.

Y entonces, desde ACNUR, una agencia humanitaria y de protección, tenemos a diario el dilema de cómo contar estas historias, como hacer que el mundo entienda la realidad que viven estas personas, protegiendo sus identidades, y también intentando que el mensaje se transmita de una manera genuina. Todas las personas que quisieron participar y trabajar con nosotros sus relatos merecían también un formato que les diera comodidad y que fuera digno, respetuoso de su historia.

Y es precisamente esto que intentamos reflejar en el documental, desde una narrativa que fuera propia, que fuera natural, hablando de sus reflexiones más profundas escribiéndoles a quienes ellos y ellas querían contarle su historia. Pero que también les protegiera.

¿Cuál crees tú que es el rol del cine documental dentro de la crisis de desplazamiento forzado que se vive en países centroamericanos?

Sin ser experta en el mundo del cine, diría que el cine documental tiene herramientas especiales que nos permiten contar una realidad particular, reconstruir una serie de eventos que hacen parte de esa realidad desde el relato propio de las personas que huyen para salvar sus vidas. Lo que me parece interesante es que a través del cine documental nos es posible darle un tratamiento creativo a esta realidad, reconstruyéndola de manera conjunta con las personas que nos cuentan su relato. Y es ahí en donde el documentalista y el cine documental – a pesar de incorporar elementos creativos del mismo cineasta– se convierte en un medio narrativo, en una herramienta para que los protagonistas – en este caso las personas forzadas a huir – puedan contar sus historias lo más cercanas a la realidad posibles.

El cine documental es un medio poderoso que tiene la capacidad de dar luz a historias que muchas personas desconocen. No es un secreto que parte de la opinión sobre la realidad esta influenciada por los contenidos audiovisuales que se ponen a disposición de la sociedad. Puede entonces aportar de forma contundente a sensibilizar a la sociedad sobre temas como el respeto por la vida, desplazamiento, igualdad, cultura y diversidad, contribuyendo a promover un pensamiento más critico y respetuosos sobre las personas desplazadas y los efectos de la guerra y la violencia en la humanidad.

Si bien la violencia provocada por pandillas y maras la viven hombres y mujeres , es preocupante el hecho de que mujeres y niñas sean castigadas y esclavizadas con violencia sexual ¿por qué se genera esa diferencia?

En general, podríamos decir que la violencia en Centroamérica y la discriminación son estructurales, y afectan a varios sectores de la sociedad. Pero la forma en la que se ejerce esta violencia si responden a características de género bastante específicas. Las mujeres, niñas, mujeres transgénero, y otros grupos de diversidad viven en un contexto de violencia física, económica, sexual, psicológica que viven antes, durante y después del desplazamiento forzado.

El género y la discriminación si hace que las mujeres y las niñas estén en un nivel de desigualdad más grande, y por ende en menores condiciones de protegerse. En el marco del desplazamiento forzado, esta violencia se vincula muchas veces al ejercicio del control territorial de maras, pandillas o grupos criminales que operan en la región, o como sus herramientas de venganza o coerción.

Por un lado, tienes a los niños y a los hombres adolescentes que son de alguna manera codiciados por ser hombres, que por las mismas dinámicas de género se espera que hagan parte de estas estructuras criminales.

Por otro lado, tienes a las niñas y a las mujeres para quienes la violencia es usada como método para subyugarla, a través del abuso y la violencia sexual, los feminicidios. Las personas LGBTQIA+, especialmente las mujeres trans, son objeto también de violencia, de persecución, de crímenes de odio.

Entonces, en este contexto, el tema del género tiene mucha relevancia, y las mujeres y las niñas lo viven de manera muy diferente, y son un grupo en riesgo. El hecho de ser quienes son hace que el impacto sea diferente y tal vez más grave. A los niños, los jóvenes y hombres adultos les afecta también, pero desde otras dimensiones.

Dentro de tus años de trabajo en ACNUR ¿cuál ha sido la historia o testimonio que más te ha marcado personalmente?

No sé si pueda elegir una sola historia. Pero si tuviera que elegir una temática particular, entre lo que más me ha impactado, en todas las operaciones en las que he trabajado, son las historias de las mujeres, especialmente las madres, que lo dejan todo para salvarle la vida a sus hijos e hijas. Son mujeres que se han enfrentado a unos niveles de violencia muy altos, a menudo en unos contextos en donde la violencia contra la mujer es común y pasa impune. Son casos de mujeres que se han enfrentado a la violencia sexual, al asesinato de sus parejas u otros familiares, al riesgo de que sus hijos sean reclutados, o han visto sus comunidades completamente destruidas. Y a pesar de todo el sufrimiento – un sufrimiento que a muchas personas pueden paralizarles – para ellas no hay nada más importante que sus hijos, y salen de sus comunidades o sus países para salvarles la vida. Son capaces de soportar cualquier vejamen, de pasar hambre, de dormir sin cobijo, de caminar durante días cargando a sus hijos con tal de que vivan un día más, que coman, que estén arropados. Estas historias, aunque son desgarradoras de escuchar, son tan inspiradoras y particularmente me motivan a seguir trabajando, a seguir visibilizando la difícil realidad que viven todas las personas forzadas a huir.

Según tu experiencia ¿Cuál es el efecto emocional que se produce en personas que son desplazadas forzadamente?

El efecto emocional del desplazamiento forzado es fuertísimo, y afecta a las personas de distinta manera dependiendo de su perfil. De manera general, estas personas se enfrentan a atrocidades de distintos tipos – por nombrar algunos, sus casas son destruidas, sus familiares o vecinos son asesinados, ellos mismos sufren algún tipo de violencia sexual, física o psicológica, son amenazados de muerte. Y esto los obliga a huir, a salir huyendo de sus comunidades a menudo sin saber bien a dónde irán, en dónde dormirán, si encontrarán comida, si se podrán mantener, etc. Muchas veces los roles de cada miembro de la familia cambian. En este sentido, además de enfrentarse a la violencia y persecución, se enfrentan a tener que empezar desde cero en una nueva comunidad o país. Para cualquiera, esto es extremadamente difícil, y puede tener consecuencias de salud mental significativas, como estrés, depresión y desasosiego, y en los peores de los casos puede tener consecuencias clínicas propios del trauma.

Y a pesar de todo lo que han sufrido, vemos también la increíble capacidad de resiliencia que tienen las personas, y cómo muchas de estas personas son capaces de levantarse y seguir adelante con sus vidas.

¿Qué es lo que más te inspira a la hora de crear documental o fotografía?

Lo que más me inspira son las personas y sus historias. Sentarme a escuchar sobre sus vidas, cómo vivían antes de tener que desplazarse, cómo era un día normal, cómo llegaron a verse forzados a huir, cómo ha sido el trayecto hasta encontrar un lugar seguro, cómo son sus vidas en el exilio, y con qué sueñan, qué esperanzas tienen para el futuro. Pueden pasar horas de conversación, el tiempo y hasta donde las personas quieran contar. Y son los detalles que cuentan, la forma, el tono, los movimientos que hacen, con los que conecto para poder crear audiovisuales que cuenten la historia de la formal más real posible.

¿Estás trabajando en algún otro proyecto documental?

En este momento no. Espero que una vez levantadas las restricciones de movimiento pueda trabajar con el equipo en la región en un nuevo proyecto.

¿Cuando estará disponible “Con amor desde Centroamérica” para el público en general?

Con amor desde Centroamérica está inscrita en festivales y esperamos que tenga cabida y pueda ser vista por muchas personas. Desde ACNUR, los clips individuales están en nuestra página web, junto a historias escritas con más detalles sobre la situación de desplazamiento forzado.

Puedes ingresar aquí para revisar todo el material presente en el documental.

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